La hidratación de la piel

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Factores climáticos como el viento, el sol, el frío y el aire seco, favorecen la evaporación de agua a través de la piel, reduciendo el grado de hidratación.

La piel normal tiene un porcentaje de hidratación necesario para que ésta realice sus funciones de manera adecuada. Hay varios factores que pueden influir en este porcentaje, dejando la piel seca. A continuación te hablamos más sobre ello:

Factores climáticos como el viento, el sol, el frío y el aire seco, favorecen la evaporación de agua a través de la piel, reduciendo el grado de hidratación.

Productos químicos tales como jabones y detergentes, eliminan la grasa de la piel, afectando a la capa de lípidos que ayuda a retener la humedad natural de la piel, dejándola sin protección y favoreciendo la deshidratación en los tejidos.

Con el proceso de envejecimiento, el contenido de líquido en la piel disminuye. Por lo tanto, es común que las personas mayores presentan la piel más seca.

Algunas enfermedades como la dermatitis atópica, la psoriasis e ictiosis, causan cambios en la piel que modifican su hidratación natural.

Los cambios causados por el exceso de sol en la piel, también favorecen la deshidratación.

¿Qué problemas conlleva la deshidratación de la piel?

La piel deshidratada puede ver comprometida su función de protección, además de volverse opaca, áspera y tender a la escamación. Así mismo, la piel seca es más frágil y propensa a la irritación.

¿Qué precauciones se deben de tener para evitar la piel seca?

Beber líquidos en abundancia, alrededor de 2 litros por día.

Proteger la piel de las agresiones externas, evitando el sol en exceso y usando protección solar.

No utilizar demasiado jabón ni agua caliente.

Si se toma más de un baño por día, los jabones se deben usar en todo el cuerpo en sólo uno de los baños. En el otro, utilizar sólo en los pliegues de la piel o en lugares estratégicos.

Evitar productos que contengan alcohol en su fórmula.

Utilizar cremas hidratantes inmediatamente después de bañarse en las zonas que presenten signos de resequedad.

Hábitos saludables de vida

A beautiful young girl with an apple lying on the grass and reading a book beside a basket of fruit is, on a background of green nature
En el cuerpo humano se acumulan diariamente una importante cantidad de toxinas; estas afectan negativamente a cualquier tejido mediante su acumulación.

La gran pregunta es, entre los muchos factores perjudiciales para la salud a los que nos encontramos expuestos (o nos exponemos deliberadamente); ¿en cuáles debemos priorizar? La respuesta está en los hábitos saludables de vida que mostramos a continuación:

* El consumo adecuado de agua

* Alimentos a intervalos regulares y saludables

* El consumo diario de alimentos ricos en fibra

* Ejercicios físicos aeróbicos regulares

A continuación te hablamos más sobre hábitos saludables de vida que, de ser cumplidos, nos asegurarán una considerable mejora en nuestro estado de salud:

Alimentación equilibrada

Es indudable que se debe observar la calidad y cantidad de los alimentos consumidos: debemos de llevar a cabo una dieta equilibrada con respecto a la cantidad de grasas, hidratos de carbono, proteínas, minerales, fibra y vitaminas. Lo que poca gente sabe, sin embargo, es que la cantidad de comidas al día también es muy importante para el éxito de un régimen dietético. Lo ideal es que realicemos 5 o 6 comidas al día; nutriéndonos cada 2 o 3 horas.

Dieta rica en fibras

En el cuerpo humano se acumulan diariamente una importante cantidad de toxinas; estas afectan negativamente a cualquier tejido mediante su acumulación, lo que es, a menudo, el punto de partida hacia la enfermedad. Una de las mejores de liberar dichas toxinas del cuerpo es a través de la excreción de las heces que, a su vez, sólo puede formarse adecuadamente en presencia de dos ingredientes básicos: agua y fibra.

Estas fibras se encuentran en abundancia en los alimentos simples, como las hojas verdes, frutas (especialmente los que tienen “bagazo”) y los cereales (avena, pan integral, por ejemplo).

El ejercicio físico regular

Por último, pero no menos importante, se encuentra la práctica regular de ejercicios físicos como otro de los hábitos saludables de vida que debemos de poner en práctica. En el pasado se pensaba que deberían necesariamente “hacer sudar”, es decir, ser intensos. Hoy en día se sabe que un simple paseo de 40 minutos 3 veces / semana cumple básicamente dicha función. Es decir, la mejora de la salud física y mental que surge de la práctica del deporte no es el privilegio de los atletas profesionales; recuerde que hay básicamente dos tipos de actividad física: aeróbica y anaeróbica. El primer tipo incluye actividades que promueven la respiración adecuada y dependen de ella, lo que permite la adquisición y el mantenimiento de la condición física; los ejercicios anaeróbicos se centran principalmente en la masa muscular, como en el culturismo. Por lo tanto, el ejercicio apropiado en el contexto de este artículo sería el ejercicio aeróbico.

En resumen, si seguimos estos sencillos hábitos saludables de vida en nuestro día a día, ayudaremos a prevenir problemas de salud en la misma medida que promoveremos nuestro bienestar general.

Consejos para proteger nuestra piel del sol

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Las quemaduras de sol acumuladas durante la vida predisponen al cuerpo humano a sufrir cáncer de piel.

Los rayos del sol son los principales responsables del envejecimiento de la piel y de la aparición de cáncer en la dermis. Especialmente durante el verano, debido a las vacaciones, nos exponemos más tiempo al aire libre; lo que aumenta considerablemente el riesgo de quemaduras solares. La radiación ultravioleta es la principal causa de cáncer de piel; y en la actualidad es cada vez más intensa; por lo que debemos de ser especialmente cuidadosos para evitar la acción dañina del sol.

A continuación te presentamos algunos consejos para proteger tu piel del sol:

  1. Evitar la exposición prolongada y repetida al sol. Las quemaduras de sol acumuladas durante la vida predisponen al cuerpo humano a sufrir cáncer de piel.
  2. Evitar la exposición al sol durante las horas cercanas al mediodía. Es entre las 10 y las 16 horas que existe una alta incidencia de los rayos ultravioleta B, principales responsables de la aparición de cáncer de piel. Busca la sombra durante este periodo de tiempo.
  3. El bronceado se produce poco a poco, después de los primeros días de la exposición. La piel toma de 48 a 72 horas para producir y liberar la melanina, el pigmento que da color a la piel. Por lo tanto, no pretendas broncearte en un día. Exponerte mucho tiempo al sol no va a acelerar este proceso.
  4. Use siempre sombrillas, gorras, viseras o sombreros. Alrededor del 70% de los cánceres de piel ocurren en el rostro. No se olvide de proteger los labios y las orejas.
  5. Aplicar protector solar generosamente 20 a 30 minutos antes de exponerse al sol. Este es el tiempo necesario para la estabilización de la protección solar en la piel; para ello, aplique este tipo de cremas en casa, y sin prisa. Recuerde que debe volver a aplicar el filtro cada 2 horas o después de entrar en contacto con agua.

¿Cómo cuidar de tus ojos?

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Nuestros ojos son el sentido que más empleamos y uno de los más sensibles; por lo que no solemos prestarles la atención que merecen.

Muchas veces olvidamos que nuestros ojos son el sentido que más empleamos y uno de los más sensibles; por lo que no solemos prestarles la atención que merecen. A continuación te mostramos algunos consejos para saber cómo cuidar de tus ojos:

  1. Mantener una dieta saludable. Abandona los malos hábitos alimenticios, como la fritura excesiva, la sal, el azúcar y la carne roja, y adopta comidas saludables. Durante el día, es importante consumir una variedad de frutas, verduras, hortalizas frescas y frutos secos. La idea es aumentar la ingesta de vitaminas, minerales, proteínas saludables, ácidos grasos omega-3 y la luteína; ya que los alimentos antioxidantes ofrecen grandes beneficios para la salud ocular, disminuyendo el riesgo de la aparición de enfermedades como las cataratas y la degeneración macular.
  2. No salga de casa sin gafas de sol, incluso en invierno. La exposición a altos niveles de rayos ultravioleta causa la degeneración macular – una enfermedad que afecta a la parte central de la retina y la membrana posterior de los ojos donde las imágenes se transmiten al nervio óptico. Dado que no existe un tratamiento eficaz para cambios en la retina, la prevención con lentes de protección sigue siendo la mejor medicina. Recuerde la importancia de las buenas gafas de origen que tienen protección contra rayos UVA.
  3. Tenga cuidado al pasar horas delante del ordenador. “Toda persona que trabaja o estudia largas horas delante del ordenador debe tomar descansos cada dos horas para el ojo para descansar durante el período. Durante las pausas, beba mucha agua y abra y cierre los ojos rápidamente para prevenir el síndrome de ojo seco.
  4. Tira el maquillaje viejo. Incluso las cremas y lociones que tienen la etiqueta “dermatológicamente probado” deben utilizarse con moderación, evitando el contacto directo con los puntos de vista que no causan ardor, irritación, enrojecimiento y sensación de arena en los ojos.
  5. Asegúrese de consultar a un oftalmólogo. Hay personas que simplemente pasan años y años sin hacer un chequeo de la visión. El adulto que tiene presbicia, miopía, astigmatismo y / o hipermetropía debe visitar al oftalmólogo una vez al año para comprobar el nivel y las formas de tratamiento indicadas.

¡Cuida tus ojos!

Carbohidratos y proteínas post-entrenamiento

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Además de los hidratos de carbono, las proteínas también son esenciales en el post-entrenamiento, el principal objetivo es restaurar las pérdidas de aminoácidos en el entrenamiento.

Los hidratos de carbono después del entrenamiento

Los hidratos de carbono o carbohidratos ayudan a reponer las reservas de glucógeno. En este punto entramos en una situación muy específica. Al realizar actividad física su cuerpo reduce o agota las reservas de glucógeno; por lo tanto, cuanto estas reservas antes deben recuperarse antes de que su cuerpo salga del estado catabólico y pase al estado anabólico.

Por lo tanto, contrariamente a lo que se recomienda en la dieta diaria, lo más adecuado para consumir después del entrenamiento son carbohidratos de alto índice glucémico. Con esto, se sus reservas de glucógeno se repondrán rápidamente. En este caso hay una gran cantidad de comida que se puede utilizar. Algunas sugerencias:

– Granola, pan, avena, remolacha, frutas como el plátano, el mango o la papaya.

Las proteínas después del entrenamiento

Además de los hidratos de carbono, las proteínas también son esenciales en el post-entrenamiento, el principal objetivo es restaurar las pérdidas de aminoácidos en el entrenamiento. De este modo, algunas de las opciones que tienen un alto valor biológico, son las más adecuados. Algunas de estas opciones:

– El requesón, claras de huevo, leche descremada, pechuga de pollo, entre otros.

La ingesta de algunas de estas proteínas ayuda en la curación del proceso de micro-lesiones, que mientras antes se inicie es mejor. Gracias a esto, son esenciales en el proceso de construcción muscular. Usando una analogía, las proteínas (aminoácidos) son como los ladrillos de un edificio.

Básicamente entonces tenemos la siguiente petición en el post-entrenamiento: una ingesta que proporciona carbohidratos y proteínas. Para que consumamos más rápido estos elementos, recomendamos beberlos; para esto, una opción bastante sencilla es una mezcla de vitaminas de leche (fuente de proteína); por ejemplo, leche desnatada con un poco de fruta como manzana o un plátano, pasados por una licuadora.