Actividad física en la tercera edad

The 86-year-old Johanna Quaas, the oldest active gymnast in the world according to ??the Guinness Book of World Records, attends a weekly exercises on uneven bars on November 6,  2012 in her hometown Halle, center Germany. The gymnast who celebrates her 87 birthday on November 20 still takes part in competitions. AFP PHOTO/ Waltraud Grubitzsch/GERMANY OUT        (Photo credit should read WALTRAUD GRUBITZSCH/AFP/Getty Images)
La prescripción del ejercicio debe ser individualizada, ya que los cambios morfológicos y funcionales que se producen en la tercera edad requieren una atención especial.

El envejecimiento se acompaña de una serie de diferentes efectos en el cuerpo; entre ellos, la aparición de las enfermedades degenerativas tales como la disminución de la movilidad, la osteoporosis, artritis, arteriosclerosis; entre otros. Muchos de estos efectos adversos en el organismo pueden ser aliviados o combatidos con el ejercicio regular y un especial cuidado con la nutrición.

La prescripción del ejercicio debe ser individualizada, ya que los cambios morfológicos y funcionales que se producen en la tercera edad requieren una atención especial. Las actividades físicas más recomendadas son (ejercicios de peso, ejercicios de los músculos con resistencia, caminar, nadar, montar en bicicleta, aeróbicos en el agua) musculares y actividades aeróbicas de bajo impacto, que se asocian con un menor riesgo de lesiones musculoesqueléticas. Es extremadamente importante añadir el trabajo muscular, y preparar poco a poco a los músculos para la actividad física.

La pérdida de fuerza muscular se asocia con la inestabilidad, las caídas, la discapacidad y la pérdida de masa ósea. La actividad física regular en la tercera edad ofrece muchos beneficios en la composición corporal, neuromuscular, metabólica, postural, conjunta y psicológica, que además de servir para la prevención y el tratamiento de las enfermedades típicas de esta edad (hipertensión, enfermedades coronarias, osteoporosis) mejora significativamente la calidad de vida de las personas mayores, su independencia y su integración social. Durante la tercera edad, en hombres y mujeres el tamaño y densidad de los huesos se ve reducido. Así mismo, existe una disminución en la tasa metabólica basal por 10% entre los 30 y los 70 años. La masa muscular se pierde en un 25% entre los 50 y los 70 años, y sobre todo, este rango se intensifica con un estilo de vida sedentario.

Muchos estudios muestran los efectos beneficiosos de la actividad física sobre la incidencia de cáncer y la longevidad de las personas. Otro factor importante es saber cómo trabajar con la edad cronológica y biológica de los individuos, de modo que podamos prescribir una actividad física constante. Lo importante, en todo caso, es la búsqueda de la mejora de la capacidad funcional de las personas de la tercera edad.

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